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Casi dos meses después
de ser diagnosticado con cáncer y sometido a quimioterapia,
el famoso ateo Christopher Hitchens ha perdido gran parte de su
pelo, pero su incredulidad se mantiene intacta.
En su primera entrevista
en televisión esta semana Hitchens, le dijo Anderson Cooper
de CNN, que la única vez que única forma de reconocer
su fe en Cristo, sería estar muy enfermo, medio loco y
no tener control sobre lo que dice.
Pero que ni en su lecho de muerte reconocería a Jesucristo
como su salvador porque sería una cosa tan patética.
En junio, Hitchens despertó
para darse cuenta que se estaba muriendo. La cueva entera
de mi pecho y el tórax parece haber sido vaciada y llenado
con cemento de secado lento, describió que en la
revista Vanity Fair.
No mucha gente tiene
cáncer de esófago y vive para contarlo por mucho
tiempo, dijo Hitchens a CNN, a quien le ocurre la misma
enfermedad que mató a su padre.
Hitchens, es el autor de
Dios no es grande: Cómo la religión envenena
todo. Un libro de longitud crítica de la religión
que se publicó en el Reino Unido como Dios no es
grande: el caso contra la religión.
En uno de sus tantos capítulos
Hitchens en capítulo 10 titula: La vulgaridad de
lo milagroso y la disminución del Infierno. En este
apartado el escritor ateo que no se producen milagros sobrenaturales,
ni se han producido en la historia sino que la evidencia de los
milagros se fabrica, se basa en el testimonio de personas poco
confiables que son erróneas o sesgadas.
Hitchens, dice él
desconfía de todo lo que contradice la ciencia o la razón
y que no cree en el cielo o el infierno y que tampoco que no ora
para curarse de su cáncer. Aún así muchas
personas están orando por él para Hitchens haga
las paces con Dios y se salve. Y él no quiere detenerlos.
De hecho más que la solución de la medicina solo
un milagro podrá salvar y romper toda ideología
atea en Hitchens.
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